sábado, 18 de febrero de 2012

Apuntes sobre el amor

I

Tus rosas no tenían espinas, por eso supe quererte desde mi raiz, cerré los ojos para besarte y mi corazón se mudó de pecho. La primavera latía como un espejo floral en un invierno desteñído. Me recordabas al hombre imaginario que esperaba en el poema de Nicanor. Yo todos los días, subí a tu sonrísa, até gaviotas a tus muñecas y desaté tus labios de tormenta, no tuve más remedio que naufragar.

II

Yo quiero el corazón que guardas en tu entrepierna, tus labios, tu pelo más castaño, tus pestañas, tu voz de tormenta desatada, desatándome, amor, yo lo quiero todo, cuando digo tu nombre.

2 comentarios:

Jorge Manzanilla dijo...

Admiro la suavidad de tu rimo, es algo que me encanta...

Yolohtli dijo...

Ay.

Publicar un comentario en la entrada